Un estruendo mudo, como si un portazo te agarrase la lengua. Dos pequeños niños gordos subiendo y bajando, una y otra vez, escaleras mecánicas, esperando el fin, su final, la vuelta que les permitiese dormir. ¿Como los perros?. Si, exactamente como los perros; ¿ves que entiende?. ¿Y su cola?. Que sé yo de su cola campeón, los marranos tampoco andan en dos patas. Si lo pensás bien, lo que le estas diciendo es bastante ofensivo, y ni hablar de lo absurdo de la metáfora, o del mal ejemplo. Si ni entiende el pendejo, ¿aparte absurdo? plagio más bien, pero ¿absurdo?. Esta enfrente tuyo, Darío. ¿Bendejo?. No Mati, pendejo, con pe. Dios mío, se acomodo en la nariz -pen- los anteojos -de- mientras se disponía a proseguir -jo- su lectura. Muy bien, lo lograste. ¡Siiii!. Ya va aprendiendo, lastima que no este la tía para verlo, ¿no?; que por cierto, ¿donde esta esa tía, a quien supuestamente andas cortejando? verte acá cuidando a su sobrino y no verla a ella me hace creer que la hace mucho mejor de lo que pensé. No seas bruto y tapalo bien, no lo asfixies con la colcha; y no sé la verdad que hace exactamente, pero me dijo que salía con las amigas y que no iba tardar, así que ya debe estar llegando. ¿No sabes? mira que interesante, leer y esperar también lo podrías hacer afuera, eh, eso si sabrás. Máximo siguió leyendo el diario, urgando entre las noticias de espectáculos algún evento, la calle Corrientes, ya se empezaba a hablar de Mar del Plata, los cines, estrenos y algunos avisos que le decían que entre otras presentaciones estaba por venir la filarmónica de Londres: justo: que ya tenía el regalo para el día en el que se iba cumplir un año de estar saliendo pensó Máximo, un año. Aquel día de primavera en el que se conocieron... ella entro al café apurada, frenando el momento con ese vestido negro que hacía imposible no detener en su postora la mirada. No señorita, el baño es solo para clientes. Máximo oía en silencio. Pero le pido por favor, es una situación le susurraba, los oídos de Máximo mirando atentamente, ya sabe usted, de mujer a mujer. En serio, disculpe pero no puedo. Pero, mira, la verdad no tengo dinero y no hay muchos locales por la zona, por favor, usted entiende. Él se paro. Lamento no poder ayudarla, las reglas no las elijo yo y son bastante estrictas, y más conmigo que con usted, se lo aseguro, y disculpe, pero si no va consumir algo le tengo que pedir que se retire. Ella viene conmigo, dijo él acercándose desde una mesa no muy distante, ¿o no Caro? Perdona que no te ví, estaba por llamarte. -Un año.- ¿Te pido un café como siempre?. Bueno, dale, ahora vuelvo./ ¿Como me iba a negar a salir con él, Darío? después de salvarme así en ese momento, aparte invito él, era lo mínimo que podía hacer, ah, y también me trajo con el coche a casa, se comporto excelente, no le veo lo malo. Todo un caballero el dandy de Nuñez, ¿verdad? ¡cómo si alguien fuese caballero por la sola “caballeritud”!, o caballerosidad, bueno, vamos, siquiera te hubieses conseguido un cabeza de ese barrio, que también tienen guita pero al menos se mechan uno cada que ven alguna paloma. ¿Me estas jodiendo? aparte, ni que saliese con vos. Mira, no me jode que salga con vos, bah, capaz un poco, digo, vos me entendes, vivimos juntos, pero esperaba algo más de vos -ella lo miraba fijo con los ojos: sos un pelotudo pensaba -, pero por lo menos pasá más tiempo en su casa, por favor, duerman ahí, que si sigue así le voy a decir que pague un toque del alquiler. Sos un cara rota Darío, posta no tenés cara, ni que (...)./ Bueno, por fin se durmió el pendejo. Ahora falta que te duermas vos nada más. No, hoy no me toca de niñera como a vos Maximo, yo ahora salgo a joder un rato, como tu afortunada, que por cierto mandale un saludo si es que vuelve cuando estas despierto, que no la vi hoy. Sin oír ni esperar por una respuesta tomó su campera de jean negra del respaldar de una silla, agarró las llaves y abrió la puerta. Ojala se vayan a cojer a su casa pensó mientras bajaba por el edificio, tengo tan pocas ganas de abrir la puerta y verlos ahí, ¿que? ¿quieren que me una? la cara que pusieron la otra vez que volví temprano, fue graciosicimo, pero la verdad ni ganas de repetirla. Ojala sea yo el que no vuelva a casa hoy, eso sería mejor.
Él avanzaba por la acera, y sus ojos resplandecían en la noche, reflejando el algo tenue pero luminoso brillo de los postes de luz de Chacarita. Darío era algo alto, flaco, de facciones menudas pero largas. Su campera aunque entallada como casi toda su ropa le bailaba un poco en el cuerpo, se había quedado en los años le gustaba pensar. La billetera en el bolsillo de atrás del jean, las llaves en alguno de los de adelante, era todo tan difícil de sacar ahí, de esos bolsillos apretados. Por eso el atado lo traía en el pecho de la campera: su tacto lo sabia, mirando recto, fijo, sonriente a la nada, sus dedos sin ayuda abrieron el bolsillo y sacaron un cigarro: Disculpá, ¿fuego tenés?. Tomá, le alcanzo el pucho que estaba fumando, que el fuego lo tengo perdido en la cartera. Darío lo tomo y pego el extremo de ese cigarro al suyo. ¿Y qué haces paseando al perro a esta hora? le dijo con la media boca con la que no estaba sosteniendo el cigarrillo que encendía, tenés más pinta de salir. Esperaba a mis amigas, y mientras sacaba a pupi que sino me ensucia la casa después, ella sonreía levemente mientras miraba al perrito, ¿o no, pupi?: mierda penso él. Yo por eso tengo un gato, pero no por que no me gusten los perros, sino porque soy bastante colgado, y viste, exigen su responsabilidad. Ella le sonrió de nuevo mientras volvía a ponerse el pucho en la boca, ¿por que me sonríe? pensaba él: ah, y gracias. No, no hay de que respondió ella que seguía ahí haciendo lo mismo, eso mismo, sonriendo, y bueno, ¿que más podía hacer?, había algo más que ya era notorio. Por ello, aprovechando, al ver que ella se quedaba quieta, antes de dejar lugar a otra cosa, él se presentó: Me llamo Darío. Mariana... mis amigas me dicen Meri. Así que ibas para allá, ¿no?, señalo recto por Delgado como quien señala la plaza. Si, si, ¿como sabías?. Y yo si tuviera que pasear a mi mascota la llevaría a la plaza, dijo con vos candidad a modo de broma para evitar que suene a burla. Cierto, que tonta, ¿vos también vas para allá, no?, él asintió: Dale, vamos juntos... si gusta, claro.
Los dos caminaban por Delgado charlando, cruzaban Cespeces, Gregoria Perez, Zabala: ¿Estudias, laburas?. Mientras él pensaba que la noche valía la pena, el tiempo estaba un poco fresco nomás, sin mucho viento, hago las dos y algo más, enseño y, ojala los pibes tengan algo para hacer hoy, compongo y estudio. Mira que lindo. Sus zapatos no eran lindos, su perro tampoco: ¿y vos?; el vestido si le queda bien, ¿esa sera la tez de sus piernas o serán solo las medias?: toco el piano, todo en torno a eso, salvo las clases que también son de guitarra y matemática, con que ciencias ambientales; tiene piernas de estudiar ciencias ambientales, si, no de tocar bien el piano: mira vos, pero nada de lo que se aprende se olvida, podría darte alguna clase ad honorem si querés; ¿que estas diciendo, Darío? aunque con tal de ver la cara de Ludmila al entrar y verme dando una clase a una lady así, o verla cebándole unos mates en la cocina mañana a la mañana, ella siempre tan innecesariamente cortés: ah, mira, ¿y para que lugares viajas con el laburo? uh, que envidia, yo apenas si una vez por unos pesos di unos conciertos –¿conciertos...?- en el norte y algunos pueblitos de Uruguay de vacaciones, Bolívia, Chile; y la cara de Máximo, se moriría de la envidia, cuanto se tardo la turra de Ludmila en darle, devolverle un gusto, en cambio esta madame mmm va ser la cosa más rápida... aunque estas llegando tarde Darío, lo sabes, se esta yendo la parte lucida de la noche, seguro los chicos ya empezaron sin vos, y ese perro feo que te mira y ella hablando practicamente sola, le prestas más atención al bicho que a la platica, pero esta bien ¿que más vas a hacer?. La noche esta muy linda, dijo ella. La noche, ¿que noche?, digo si balbuceó, pero tengo que admitir que es secundario a mis ojos; perro de mierda, no me mires así que me distraes, tengo que verla a ella ahora, basta, puto, yo también sé que ni dos pesos vale en una hoja esto que digo, pero ya te quiero ver a vos también cebándole mates mañana a la mañana a tu dueña, conversandole con la parejita, Máximo y Ludmila, mientras yo seguiré durmiendo en la pieza de al lado, como voy a dormir mañana. Raff, rafff, raff: que perro hijo de puta que sos; rafff, raff. AYYY, no seas celoso pupi, sabes que vos sos mi corazón, a ver, pedile perdón a Darío, hermoso. Él sonriendo burlonamente le acariciaba su cabeza que se hallaba en los brazos de Mariana. Disculpa, es que se pone celoso siempre pupi cuando le presento amigos. Y tiene por que; si pupi, ni dos pesos, mirá, ni dos pesos, pero bien que hoy gano: vas a ver, cebando mates te quiero ver mañana.
Una hora había pasado, Mati seguía durmiendo en el cuarto, y ya no había que leer del diario. Tendré que acudir a esa biblioteca de mierda pensó. El solo verla le recordaba la cara de Darío que ponía Ludmila cuando buscaba algún libro o cuando cuidadosamente los guardaba en los estantes: Dale, vamos, ponelo en cualquier lugar le decía Máximo en esos momentos. Ay, dale, espera un segundo, con mi tío que era bibliotecario y el nabo de Dario, en serio que ya no puedo, cada libro tiene su lugar, aparte despues sino no los encuentro, y el otro día por cierto ya me puteo Darío por que no encontraba el libro de Neruda, que vaya casualidad, vos estabas leyendo, tuve que ayudar a buscarlo en toda la biblioteca, estuvimos como dos horas (...). Mierda, todo esto, encima ella que todavía no llega...este, a ver, sacó un libro de las largas hileras que había entre los estante: “Alla en otros tiempos (y bien buenos tiempos que eran), había una vez una vaquita (¡mu!) que iba por un caminito.Y esta vaquita que iba por un caminito se encontró a un niñin muy guapín...”, ¿que que? dijo su voz interna, what's wrong with you?. Sonó la puerta, por fin pensó quien sin quererlo se encontraba preocupado por las palabras del pesado amigo de la chica con quien salía –ajá, con quien salía-, esas burlonas aluciones a que Mariana lo estaba cagando. Ay estas acá, perdón perdón, cerró la puerta con llave, llegué re tarde, la banda no terminaba más y aparte nos tomamos unos tragos de más decía de forma rápida, se sacaba con los pies la zapatillas de lona, colgaba la cartera y las llaves, no sabes, Caro llevó a unos amigos y unas amigas suyas que están acá de vieja, son de Guayaquil, y no sabes lo que son, divinas, se lavaba las manos y desde el baño proseguía, y de los chicos había uno que no sabes, encima la tonta de Caro le decía que me tire onda, y me decía a mi también, pero ni bola, viste, ay, no pongas esa cara le dijo acercandose: ella se sento sobre sus piernas, y él la tomo con las manos de las mejillas y se besaron despacio, abrazados, por un rato: ah-ah, con las manos en la masa, te atrapé, a ver, a ver, que es esto que tenés acá, con que a Joyce, ah, mira que vos me habías dicho que ni te acercabas a la biblioteca, ¿o me vas a decir que vino solito, caminando? yo que tenía un regalito para vos por demorarme, tendré que darte la propina nomas por hacer de niñera y llevarte a... ay, no, que haces, basta, basta, que haceees grito suavemente con alegria,
Él es Darío; Juli, Stefi, Sofi, Cande, mis amigas de toda la vida. Hola. Hola. Hola. Mucho gusto. No, si el gusto es mio; digo:¿por que tenían que venir? se decía Darío mientras ellas le decían a Mariana el por que de la demora. ¿Y que hacen ahora? Dijo él. Antes que nada dejar a Pupi en casa, pero íbamos a ir al cumple de.. ¿de quien era?. Uy no te dijimos. Posta. ¿Qué?. Al final no se hace, no sé bien que paso. ¿Qué onda –dijo Darío-?. Es un compañero del laburo, y siguieron contando cosas que Dario no oyó del todo mientras pensaba si mejor era remarla o sentarse ahí y dejar que se vayan. ¿Y algún plan B hay? es un sábado a la noche, che, no me digan que no van a salir. Ahora en casa veremos. ¿Y vos que haces?. Posta, partyboy. –ellas: risitas... él: mierda-. ¿Que qué cosa?; ahh, vamos Darío, hay que remarla: Y tenía una fiesta, iba ir ahora a tomar algo a lo de un amigo ahí, señaló con el dedo ligeramente un edificio frente a la plaza. ¿Y qué onda la fiesta?. ¿Donde es?. Es acá unas cuadras, acá nomas, si quieren copense, pueden venir si quieren con nosotros a tomar algo antes de ir. Sabé que en dos segundos dejo al perro y voy con estas 4 a la casa de tu amigo quería leer Darío en la mirada de Mariana, pero sabía que iba tener que asti-insitir, por toda esa supércheria del cortejo, los jueguitos paja. Me van a deber una los pibes pensaba, ojala no estén ya completamente borrachos haciendo sus multiquehaceres de orangután soltero. ¿Que hora es?, le dijo la única que no era rubia de las cuatro al verle usar el celular mientras cruzaban ya de regreso la plaza. Ahí te digo cuando termine de enviar el mensaje que no me aparece la opción de la hora cuando estoy escribiendo o leyedo mensajes: “eh, boludos, bañense y frotense bien atrás de las orejas, que llevo 4 minitas, compren unos escavios”, la una, “Ok”. ¿No les deberías avisar a tus amigos antes de invitarnos así? pregunto Mariana. Justo recien les dije. ¿Y?. Que esta todo bien dijeron. Bueno, hay que ver de todas formas, aun no sabesmos que sale, después te digo bien, te mando un mensajito. Un beso, otro y otros tres. Chau pupi decile.
Recostado con ella en el sofá cama, acariciándole con las manos el vientre él le decía: ¿Joyce es el del Ulises, no? Si, ¿por? Ah, nada, me había quedado pensando en el libro que estaba ojeando cuando llegaste, es un muy buen autor. Lo es, mi tío tenía todas sus obras, le gustaba bastante; me hizo leer recuerdo un libro de cuentos muy lindo, dublinenses creo. No hacía frió en el departamento, por el contrario, hacía calor, pero que lindo era estar tapado bajo las sabanas y el cubrecama, recorriendo, subterráneo, con solo uno de sus sentidos lo que a la luz de los ojos le daría vergüenza siquiera pensar en surcar tan impunemente: el tacto, los dedos, estas piernas pensaba, aquel vestido negro: Un año. Por cierto, adivina, te tengo una sorpresa dijo él repentinamente, llenando un vacio que hasta entonces era hermoso. A ver mmm ¿un beso?. Algo más. ¿Algo más que un beso? mira que con decir eso ya estas creando muchas espectativas. Es de acá unos días, te dejo esa pista. A ver, alguna salida, mejor no me digas de todos modos, quiero que sea sorpresa. ¿Segura?. Sisi, seguirisima. Entonces anda reservando el jueves de la semana que viene. ¿El jueves? Si. ¿En serio? vos no sos de salir en la semana, es más, siempre me decís que no. Es que es una ocasión especial, no todos los días cumplimos un año.
¿Qué-qué?
¿cumplimos?
...
Máximo, sos re tierno, pero ya te dije, vos sabes, solo salimos, yo no creo en esas cosas. Bueno, pero es lo mismo, salimos, cumplimos un año de salir. Es que, mira, si pero no, creo que no estamos en la misma frecuencia. ¿Qué?. ¿O recién un año tenia que pasar desde que salimos para que me obsequies salir un día de semana sin quejarte toda la salida? así me lo pintas más a compromiso que a otra cosa. Esta bien, si no querés no salimos y listo. Sabes que no pasa por eso, por mi salgamos, pero quiero que lo hagas por mi, no por la fecha. Pero y si no lo hago por vos, ¿por quien más lo hago? ¿por mi? si yo al día siguiente tengo que laburar. No solo por mi, por los dos, ves, ni siquiera por vos lo haces, lo haces por que todos lo hacen ese día, teniendo tantos días el año. Y él, sus manos ya sin pudor, sin cuerpo, alborotadas, sin saber donde ir, su mente no entendía las palabras que le aventaban, ¿por que no le gustaba?, histérica, histéricas de mierda pensaba una y otra vez. ¡Esta bien, mira, ya esta!, no importa, iré a ver a la filarmónica de Londres con alguien más, o solo, y la próxima ves que te haga un regalo o una sorpresa lo pensare dos veces, si lo hago por vos o por alguien más, por que si lo hago por alguien más capaz mejor salgo con esa otra persona. No había respuesta. Y sus manos mecánicamente buscaban su ropa, a las espaldas de Ludmila quien abrazaba con fuerza las sabanas: yo que te estuve esperando hasta re tarde. ¿Esta bien lo que haces? se preguntaba Ludmila ¿estara bien? ¿y si salís con él? ¿no era más fácil? aunque lo que vos querés es que sea tuyo, ¿como va ser él de él? ¿como vas a ser vos de vos mismo? eso no existe, o si, pero ¿quien quiere eso?, es fácil: vos de él, y él solo tuyo, para poder por fin obsequiarte, sambullirte del todo, nadar, fundirse... cuanto daño sabían hacer los hombres y las mujeres actuando desde afuera: una noche en la palma de sus manos era una vida, una vida corta pensaba, a un no muy largo plazo, pero una vida, que se caía ceniza a ceniza como un cigarrillo, y vos no querías ser una colilla bailando a puntapiés en el suelo de alguna calle, entre los zapatos de quien sabe que desconocidos: él se estaba yendo, y mejor, que se vaya, capaz Darío tenía razón, estúpidamente siempre la tiene, hablando de calamidades, con sus funestas predicciones: Sos un mala onda, un ortiva. ¿Pero que le voy a hacer?, asi es la vida, y sería estúpido no entender lo malo. Si, que estúpida en este momento, que estúpida, que hago soñando con salir con un chico bien sin perder mi huella, ¿viajar a un cuartucho de un barrio de estudiantes en Fráncia o Inglaterra con una beca?, los chicos bien se hospedan con vista a la Torre, al Big Ben, y su pasaje es de ida y vuelta, o no, pero se quedan poco, tienen que ir después a Viena, a Amsterdan, a Roma, y yo solo quiero superarme, demostrar que puedo, lo que puedo lograr, y en mis tiempos libres, vagar por la ribera, sin entrar a ningún lado, y preguntar donde hay gente, donde esta toda la vida, para después, por si acaso... ¿Me abrís? pregunto él. Abajo seguro esta el seguridad...; solo por si acaso, por si te aburrís, te hartas, de las caminatas en soledad, seguía pensando ella, del aclichado romanticismo de a dos, y queres ir a conocer la vida, la gente, eso, y no vivir ese burdo mundo de parejas, ¿parejas? si solo traen problemas: no es necesario que te vayas, sabes, me gustaría que te quedes así hablamos un poco más. Ya hablamos lo suficiente; un chirrido, la puerta abierta: chau. Si tan solo me entendieras, no dejes que se vaya tonta se decía, o no, si, no... dejalo mejor; sonó el portazo: chau.
-tía, tía... tía
-¿si?
-despertate
-¿para?
-estoy aburrido
-sabes mi vida que ese no es muy buen motivo, ¿no?
-estoy aburrido
-ya me lo dijiste
-¿puedo ver tele?
-¿por que no la prendes sin preguntarme?
-¿no te acordás? por que vos me dijiste la otra vez que...
-mejor dejémoslo ahí, anda al cuarto, cambiante, que la tía tiene que hacer lo mismo. cuando termines vení que vemos tele y desayunamos. ¿dale?
-dale
Matias se apresuro a vestirse. Un short, una remera, botines. En un santiamén estaba de vuelta en el living. La tía no se habia cambiado mucho que digamos, solo una bata, arriba del camisón, que apenas y Matias vio por dirigirse tan rápidamente a sentarse en la cama para ver tele. Podía estar todo el día así, quieto, cambiando de rato en rato la postura, comiendo mientras, haciendo la tarea, siguiendo una platica. No se entendía bien como, pero pasaba. ¿Queres esto?, le decian, y él si, sin siquiera mover la cara. ¿Esto otro?, también. ¿Blá? blé... ¿y blí?...blo, blu. Hacía todo bien y mientras veía la tele. Los viejos solo por si acaso no se la sacaban. Ludmila lo había intentado, y lo estaba logrando, pero al distraerlo no hacía la tarea, se colgaba, y además como no pasaba demasiado tiempo con él: que haga lo que quiera termino por pensar ella. Lo que quieran los padres diras decía él otro -Darío-. Si, bueno, lo que quieran los padres, siempre corrigiendo che, no sé para que te cuento... y ahí, justo, hablando del rey de Roma, él venía:
-buenos díaaas -dijo seca pero alegremente el recien-venido
-¡darioooo!
-uhh, ¿que haces campeón?... estas con toda
-calma, calma, que Darío parece que tuvo una noche movida
-¿si? ¿por que? ¿que hiciste Dario?
-fui a jugar a las escondidas a palermo
-¿de noche?
-si, con unos amigos
-habrás ido a una fiesta, Se reía picaramente el pequeño.
-no me conoces eh, ni sabes como corrí... no sabes, casi gano, encima quede cansadisimo, pero casi, Bajó de encima suyo al pequeño, y le dijo: mira, quedate acá que saludo a tu tía. A quien Darío se aproximo con una sonrisa, obteniendo por respuesta que, sin casi moverse, ella solo le levante un poco las cejas dirigiendo la vista lentamente hacía él que se le acercaba: ¿que saludos son esos, che?... ¿y yacomocapeletini? ¿dónde esta?... ¿pasó algo?... dale, no te hagas la boluda que mira, ¿que es esto? ¿de cuando acá dulce de leche, bajonera? lo habías dejado. Tomó el plato de las bananas con dulce de leche y les clavó la cucharita. Un bocado. Dos: están buenas... pero vaya sorpresa.
-me las pidió Mati.
-deberia venir más seguido entonces, Respondio a sabiendas que era vano indagar más, al menos por ese momento: y aprovechando tu mañana de tía buena, ¿y si tu sobrino mayor te pide un licuado?
-... Ludmila esta sentada mirando la nada, seguía sin mirar a Darío, que mientras tanto comia las bananas con dulce de leche sin despegar la vista de su desayuno.
-vale responder, Decía él jugando con el dulce de leche en su plato: no sabes lo que me pasó ayer, casi salvo a todos, pero mientras corría, o bueno, caminaba sigilosamente, me resbale y me picaron, por un pelo, y algo de vomito en el camino, no pude decir pica para todos mis compas, pero bueno estoy medio baqueta, más que primaria ayer estuve mas secundaria por así decirlo
-...¿no era piedra libre?
-los dos, pero vamos, ni que fueras la anarcolibertaria de las tablas de la ley, Él seguía comiendo: es gracioso en cierto modo, piedra libre, ¿que mierda significa eso? pero es más lógico que el pica que es contradictorio, y mal o bien, por mucho que nos pese, los juegos necesitan su lógica, ¿diciendo que pica a todos sus compañeros comos los va liberar?, Se paraba, se servía un vaso de leche, volvía y seguía diciendo: claro, ahí los cagamos, ya con los juegos, ni juegos puros les podemos dar a los pibes, bah, ni sabemos que les damos para que se distraigan, y para colmo una de las opciones no tiene sentido. encima la otra, él que gana ahí no libera a todos si lo pensás bien, si pica a todos es que da vuelta todo desde su ángulo y se pone a la cabeza, pica no solo a sus compañeros sino al que contó, al que esta picando... la hace en cierto modo... che, Lud, estoy hablando un poco solo, ¿o soy yo?
-...Ludmila apoyada de costado en el mármol de la cocina daba la espalda a Dario mientras él servía agua en la jarra.
-creo que soy yo
-....
-colgadaaa, Alargaba la voz mientras dirigía la tasa a su boca.
-...
-che, dale, ¿que pasa?
-que es lógico en verdad, si una doble negación equivale a una afirmación, invertido puede dar lo mismo. pensalo, afirma dos cosas iguales, por ejemplo una acción en el mismo tiempo y espacio, solo cambiando el sujeto, pensalo, niega la posibilidad de que ocurran todas las opciones. la contradicción uniforme de todos los términos hace que la afirmación se auto anule y pierda todo valor como fuente de información. al perder su valor, pierde su efectividad, su utilidad, pone en jaque al juego mismo, el que se siga jugando a eso pese al tiempo es por su germen destructivo, kamikaze, de irregularidades lógicas que aun no se cumple, pensalo, que hasta que no diga c'est fini se va repetir siempre. bah, habría que pensar si realmente hay algo tras de todo, si no capaz es solo un juego para pasar el rato, como todo
-mierda boluda, ¿y eso de donde salio? ¿que le pasó a Breton? te respondería pero no me engañas, estas re enrroscada
-¿decís?
-manzana
-...
-vení, Dijo en voz baja, mientras dejaba la taza en la mesa yendo hacia ella, tomándola rápida pero delicadamente por el rostro, haciéndole levantar su vista directo a sus ojos: ¿qué pasa?
-nada
-vamos
-nada...es esto de Máximo... que efectivamente se volvió nada. ayer nos peleamos y bueno, practicamente terminamos. la verdad tenías razón, él no era para mi.
-yo no decía eso... para mi él no era para nadie
-la cosa es que se fue, se molestó por que le dije que no me gustaba que hiciese las cosas por compromiso, cuando para colmo ni había compromiso
-¿y que te dijo?
-boludeces, hasta se puso a tratarme de desconfiada
-que pelotudo
-pero bueno, es una pagina cerrada supongo, o que esta por cerrarse, Miró la mesa sin verla, Darío la la contemplaba sin saber exactamente que decir
-... ¿y si vuelve o llama no le vas a hablar, bah que le digo?
-va ser lo mejor, no sé por que siempre espero estas cosas para tomar una decisión. siempre el paso, el portazo, lo tiene que dar otro, siempre me queda solo quedarme triste como una pelotuda
-tampoco sos tan bruja che, nadie adivina las volteretas que da esta vida de mierda. además no esta mal intentar si aprendes algo, yo ponele debería intentar más... es bueno dejar ser a los sentimientos, solo así tenés certezas, lógicas o ilógicas, pero certezas a fin de cuentas
-vos lo odiabas
-si, Se sonrio Darío
-...
-disculpa, no debería reírme, pero si, Reincidia con su sonrisa...
-soy una pelotuda, Lloraba ella en silencio con el semblante gacho.
-bueno Lud, basta, mira, si, ¿quien no lo es?, es condicion para vivir, de lo bueno, es como lamentar que vas a morir, ademas mirale el lado positivo, ahora no me voy a quejar más, y sin mi mala onda seguro nos vamos ganar un par de jueves más de vida, aparte el no verlo puede valer como un regalo para mi, y mira que soy bueno, eh, vos que siempre te enrroscas con esas cosas, ya estas exonerada de pensar el próximo, y no solo del mio, sino también del de él.
-sos un tarado, ¿sabes?, Dejando avistar en sus ojos entre el sollozo una sonrisa
-yo también te quiero, Darío la abrazó.
-tonto
Creo que le caíste bien a pupi. ¿Decís?. Sisi. Pero si me ladro. Nha, es que... Mierda, se decia para si Darío al ver de cerca la cara de Mariana, ya esta en pedo. Al menos así se va acelerar un toque la cosa. A ver, movio sigilosamente su mano del marco de la ventana del pasillo al hombro de Mariana. Así se acerco a ella un poco: ahí esta se decía. Y bajaba la mano. Más cerca. A su cintura. Ahí va: También me cayó bien pupi, es re simpatico. Es un amor, ¿no?. ¿Eso? ¡claro, como no! proseguía con su soliloquio interno Darío, ya estamos, a acercarnos un poco más. Uy, acá. Cubría él un poco con su hombro la espalda de Mariana. Sus dos brazos solo esperaban el momento para abrazarla. De todos modos, a mi me gusta más la dueña dijo él suavemete. Que lindo. Se arrimo ella... Y ya más comodo Darío, dejó con suma tranquilidad que el momento se estanque unos segundos. No titubeo en descentrar un poco sus pensamientos. Perdio sus ojos en el horizonte, en tono undivago contemplaba el cielo. Sabía que en ese momento no era lo mejor acelerar las cosas, había que esperar al tiempo, no apresurarse. Ella tenía que ser la que ahora se arrimase más a él. Por eso paseaba con sus ojos por el cielo... Mariana intento continuar la conversación mientras tanto, le incomodaba el silencio, se ponía nerviosa, por más que solo fuese cosa de algunos segundos. Que esto, que aquello. Darío le contestaba con monosílabos, mirandola con un gran ademan de atención, él que asentía, comentaba frases muy cortas, y siempre le sonreia, con un gesto de complacencia, era momento de solo escucharla: Uy, mira vos, ¿y? la verdad no sabía, ¿pero esta todo bien?, que bueno, ¿segura?. Mientras, él aprovechaba y acomodaba su mano izquierda un poquitín más en ella, le arrimaba su cuerpo un poco más: Igual viste, es así, uno nunca sabe, ¿también que le vas a hacer?, en serio, ¿posta?, posta, mirá. Y ya estaba, listo pensaba, Vamos para adelante. Un breve lapso, un silencio, un segundo, miradas: a sacar partida: él le robo un beso. Ella lo dejó. Y lo volvio a dejar. El silencio prolongado, volvieron a mirar al cielo por la ventana: Que linda vista. Si, y eso que no sabes como se ve desde el balcón. ¿Tiene un balcón?. Y decis que sino lo hubiese dicho pensó: Si, tiene uno en la pieza de allá. ¿Y se ve mejor desde ahí?. Este justo da un poco a un edificio, el otro da a la plaza. Dale, vamos.
Mientras se dirigian allá Mariana le preguntó donde estaba el baño. Él le señaló cual era la puerta, y mientras tanto aprovecho para preparar algún trago o alguna bebida para tomar en el balcón... Che, no me van a decir que se acabaron todo. La concha del mono. ¿Qué es esto? Ajá. Bingo ¿Bingo? Mierda, ¿por que dijé bingo?... ¿Acá?. Si, sale. Whisky, coca, y listo... Acá estas, le dijo Darío al verla venir caminando desorientada por el pasillo de la cocina y el baño, vení, vamos, ella tambaleaba... ¿Esta fuerte?. Nha...bah, para mi. Mira, le mosotro la vista desde el balcon, ¿viste que que buena vista?. Buenisima, es muy lindo. El gran vaso de plástico estaba en la mano de Mariana. El brazo de Darío en su espalda, su mano en su cintura y la voz cada vez más fatua, inecesaria, con la sombra de la habitación a sus espaldas contrastando el cielo. De ahí venían, de la penumbra, tras cruzar la puerta. Allá en el cielo, en cambio, con la luna jamas iban a estar. Cosa que él tampoco hubiese querido. Solo vanas palabras para adornarse uno, para dibujar el momento, mientras va intentando venderse, cuando no regalarse: y ella en cambio en aquel momento solamente pensaba en él, en él y ella. Con la luna de listón, adornando el encuentro. ¿Me das un beso?. Un ayy, una emoción, un grito de nena que calló Mariana, y soltó en un beso. Así era mucho mejor. Pasaban los minutos, el vaso ya sin contenido era un juguete más del viento en el piso del balcón, movido a su antojo. Impulsos el uno por el otro, los dos cuerpos que se dirigian a la cama, se sentaban en su borda, se besaban. Darío se agacho un poco para sacarse el calzado derecho (que no podia sacarse al vuelo con el pie izquierdo). Y como tuve suete al hacer eso, diría Darío al día siguiente a Lud, por que Mariana mientras él hacía eso, se libero en el alfombrado suelo. Gachó la cabeza, formando menos de noventa grados entre el rostro y su pecho, doblo un poco la columna, se abrio de piernas instintivamente, y tras unos cuantos segundos, un sonido desagradable extremecio a Darío. Que asco pensó.
-jajaja que mufa que sos
-para colmo se habían ido todas las amigas menos la que se agarro Juan. estaban los dos en la habitación de al lado encima. las muy putas de las amigas me la engancharon
-vos te la enganchaste
-encima hasta el tachero se me reía
-jaja ¿le contaste?
-y si, era gracioso, aparte sino le contaba parecía que me la quería violar, el tipo me miraba con una cara en el taxi estaba ahí yo sentado lo más normal con una mina semiinconciente desbaratada a mi lado.... vos que siempre me decís que no baje la vista dirigiendola al suelo cuando camino, la verdad no rinde
-justo a mi me venís a hacer caso, ¿desde cuando?
-que sé yo...
-¿y la vas a llamar o algo? jajaja